Turquía responde al ataque del ejército sirio que dejó 33 soldados muertos

Esta madrugada – hora española- Turquía ha realizado un ataque en respuesta a la muerte de 33 militares turcos tras un ataque sufrido en la provincia de Idlib en el noroeste del país. Concretamente los ataques se han realizado en Alepo, ubicada al norte, Hama en la zona centro y Latakia situada en la zona oeste.

El ataque, que provocó la muerte de 33 soldados turcos es el que ha dejado el mayor número de fallecidos tras una operación militar desde que Turquía ha intervenido en este conflicto , se produjo también esta madrugada en la zona de Idlib. La autoría del ataque se ha atribuido al ejército sirio.

Ello ha dejado numerosas reacciones como las del director de Comunicación de la Presidencia turca, Fahretín Altun, afirmando que “la sangre de los soldados héroes no será en vano”. Para ello, ha asegurado que “se ha golpeado con apoyo de artillería y fuego aéreo todos los objetivos conocidos del régimen”.

Tras sendos ataques, el presidente de Turquía, Recep Tayipp Erdogan, ha convocado una reunión de emergencia con los ministros de Exteriores y Defensa y los generales al mando de las Fuerzas Armadas para tratar la situación.

Igualmente, Turquía ha decidido abrir sus fronteras para dejar pasar miles de refugiados a Europa, concretamente abriendo la frontera turco-griega, lo que ha sido interpretado como una medida de presión por parte del ejecutivo turco para que la UE se posicione a su favor y le brinde apoyo y evitar así otra crisis de refugiados que tanto daño ha hecho al club comunitario.

Asimismo, la OTAN ha decidido convocar una serie de conversaciones urgentes para tratar lo ocurrido y tratar de reconducir la inestabilidad que ha generado lo sucedido. Estas conversaciones han sido exigidas por Turquía y se han resuelto con una conferencia de prensa en las que el Secretario General de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, ha reprendido a Rusia y a Damasco por lo ocurrido exigiendo que se frene la escalada bélica.

Sin embargo, Rusia no se ha quedado de brazos cruzados, ya que ha decidido enviar recientemente dos buques de guerra a zonas próximas de la costa de Siria para así ayudar a su aliado, Bachar el Asad.

Estos ataques se producen debido a la pretensión de Turquía para tratar de controlar la provincia de Idlib, el último bastión de las fuerzas rebeldes y salafistas opuestas al régimen, para lo cual apoya a estas milicias a las que trata de hacer frente el líder oficialista de Siria, Bachar el Asad, que quiere recuperar este último territorio con el apoyo de Moscú, cuyo principal objetivo es erigirse como un actor político clave y de gran influencia en Oriente Próximo debido a la paulatina retirada de Estados Unidos de la zona.