El pasado 8 de febrero se celebraron elecciones en la República de Irlanda, en las que el partido ganador fue el Fianna Fáil, liderado por Micheál Martin, que ha obtenido 38 escaños de 160 posibles. En segunda posición se ha establecido el partido que ha revolucionado el escenario político irlandés, el Sinn Féin- conocido como el brazo político del ya extinto grupo terrorista IRA- con 37 escaños. El Fine Gael ha quedado en tercer lugar con 35 escaños.

Este país caracterizado políticamente por un bipartidismo claro representado por el Fianna Fáil, que se encontraba en la oposición, y por el Fine Gael, partido del actual primer ministro, Leo Varadkar, ha dado un vuelco importante tras la irrupción de una tercera fuerza política con posibilidades de influir en la formación de gobierno, esto es, la irrupción del Sinn Féin.

A pesar de la buena marcha de la economía y de lograr un Brexit que no afectase de manera importante los intereses de Irlanda, el primer ministro ha sido castigado por los votantes. Según diversos analistas esto se debe principalmente a que los más afectados por la crisis económica del 2008 han decidido votar por el programa más progresista del Sinn Féin, a pesar de su pasado relacionado con el IRA.

El Fianna Fáil y el Fine Gael siguen afirmando que no pactarán con el Sinn Féin. Este partido político, cuya líder es Mary Lou McDonald, ha iniciado contactos con grupos minoritarios para tratar de formar un gobierno “progresista” sin el apoyo de los dos partidos mayoritarios.

Ahora se abre en Irlanda un proceso de negociaciones en el que la clave va a ser si Martin o Varadkar van a iniciar negociaciones con un partido nuevo que ha revolucionado la política irlandesa con un pasado relacionado con el terrorismo.