Sociedad de peleles

Creo que una de las más difíciles cuestiones que en algún momento se debe afrontar es el tema de la identidad. La identidad es aquello que nos define como nosotros mismos; la identidad es el fenómeno humano que ha llevado a unos homínidos hasta donde estamos hoy. Se basa en el principio de lo irrepetible, es decir, en la existencia de un yo único, exclusivo a una sola persona.

Está muy bien darle un par de vueltas al asunto de vez en cuando pues se te presentan viejos problemas en forma de nuevas imbecilidades. Creía que aquel dilema de la identidad del hombre se había abordado y solucionado hace mucho tiempo, eso sí, pasando por diversos baches en forma de totalitarismos y elementos despóticos de la raza humana. Hoy se nos presenta el problema sin una solución aparente porque nos hemos vuelto tontos.

Se reivindica lo banal y morboso haciendo un uso simplista de la filosofía: como veo estas cosas ya no puedo ser listo, ¿no? Hombre, en ningún momento he dicho tal cosa, pero es cierto que el tiempo dedicado a ver La isla de las tentaciones te quita minutos (y probablemente neuronas o principios morales) que se podrían utilizar para realizar otras actividades más acorde con lo que se defiende. Está bien que cada uno haga lo que crea conveniente en su tiempo libre, pero no hace falta justificar una actitud denigrando a otras: empotra tus pupilas frente a Jorge Javier Vázquez pues a mí me da igual, pero no te las des de superior cuando no dedicas ese tiempo en pulir pensamientos, teorías o enseñanzas; las cosas como son.

Hace ya bastante tiempo que me he instalado en la indiferencia (un precioso eufemismo de la corriente fundada por mí a la que suelo denominar soplapollismo). Me da igual lo que se vea o deje de ver, leer o hacer mientras que a mí no me suponga ningún problema: allá cada uno con sus decisiones. No obstante, esto no va de ser o no ignorante pues en la sociedad actual con los medios que poseemos ya es cuestión de mera elección y esfuerzo personal, esto trata de lo que se es o no. Defiende tus ideales, actúa en favor de tus intereses, pero, por favor, no intentes demostrarte mejor que nadie sin serlo.