Alemania rechaza a la ultraderecha tras el escándalo de Turingia

En los últimos días, un escándalo político ha sacudido Alemania, el país que representa el modelo a seguir para toda Europa a día de hoy. En un país con un pasado tan nefasto como Alemania, marcado por los totalitarismos de extrema derecha que desembocaron en un genocidio y posterior humillación internacional, los pactos con la extrema derecha son extremadamente peligrosos y condenados por el grueso de los partidos alemanes.

A pesar de que el principal partido de ultraderecha en el país, Alternativa por Alemania, posee 89 escaños de 709 en el Bundestag alemán, los partidos políticos alemanes han establecido un severo cordón sanitario frente a él, desde Die Linke y SPD (izquierda). hasta CDU (coalición de derecha), evitando realizar pactos o recibir su apoyo en todo momento.

Sin embargo, todo cordón sanitario corre el peligro de ser infringido, agravándose esta posibilidad en Alemania, el paradigma del federalismo europeo, donde la cantidad de jefes de gobiernos es mucho mayor que la de un estado unitario, como Francia. El suceso tuvo lugar en el estado alemán de Turingia, localizado en el centro del país. Thomas Kemmerich, el que hasta hace pocos días ostentaba el título de Primer Ministro de Turingia, violó el acuerdo tácito alemán para bloquear a la ultraderecha y evitar su penetración en las instituciones.

Inmediatamente después de la decisión de Kemmerich, se desató un feroz debate en Alemania alrededor del pacto, que contó con un quórum de rechazo a la acción llevada a cabo por el Primer Ministro. Por si fuera poco, la Canciller alemana, Ángela Merkel, se pronunció públicamente para condenar el suceso, tachándolo de “imperdonable”. “Es imperdonable y el resultado debe ser revertido”, dijo el jueves la canciller alemana Angela Merkel, de visita oficial en Sudáfrica. “Fue un mal día para la democracia”.

Mediante este caso, el posible comprender la posición de Alemania frente a los partidos de ultraderecha. Un país, como mencionamos antes, con un pasado reciente tan funesto como Alemania, no ha dudado en posicionarse firmemente en contra de la ultraderecha, cuya inspiración ideológica provocó tanto dolor en el país.