Tertulia sin tertulianos

Una tertulia, más por definición que por naturaleza, debe tener tertulianos para poder desarrollarse conforme a las normas establecidas. Sin tertuliano se supone que no hay tertulia.

El debate cotidiano termina desgastando y más si se habla de lo típico: política y fútbol. Desgasta excepto si se habla con gente cuya opinión compartes, eso ya no sería una tertulia, se trataría de una charla y ya no habría tertulianos. Es una obviedad; para que exista debate debe haber un tema y personas que ejercen el ejercicio de la tertulia.

Odio las tertulias matinales clásicas en todas las cadenas de televisión. Son aburridos, repetitivos e insoportables. Se trata de la punta de lanza del periodismo mal interpretado (casi siempre). Siempre va la misma gente, casi nunca saben de lo que hablan y se inventan temas con el fin de llenar un espacio televisivo: todo mal.

Las tertulias nunca me han gustado, pero ahora me gustan menos si cabe. Un buen debate nutrido de profesionales, expertos e información no necesita relleno para completar una absurda programación televisiva. Necesitamos reducir tertulias urgentemente.

Yo pondría documentales de peces en su lugar. También es verdad que lo mejor sería que la gente apagara la tele durante la mañana y, de paso, durante todo el día.