Bernie Sanders, el veterano en cuya mano reside el futuro de América.

Bernie Sanders, histórico senador izquierdista, independiente y radical, se postula como el favorito del electorado para encabezar la pugna contra Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses. A pesar de que su popularidad permanece constantemente acechada por la de Joe Biden, centrista y ex-vicepresidente del país, Bernie sigue siendo el favorito de los jóvenes, y por ende, el candidato con mayores probabilidades de vencer en las primarias demócratas.

Únicamente en los eventos de campaña de Donald Trump se registra una cantidad de asistentes similar a los de Bernie Sanders. El entusiasmo que generan las reformas revolucionarias que ha llevado a la palestra logra arrastrar hordas de jóvenes. Tras caer en las primarias demócratas de 2016 frente a la malograda Hillary Cliton, el movimiento sanderista se ha expandido con creces. Tres años de trumpismo parecen haber sido suficientes para romper las barreras que contenían el potencial social del candidato izquierdista.

Sanidad pública para todos, salario mínimo de 15 dólares la hora y universidad gratuita son solo algunas de las propuestas que Bernie Sanders ha planteado en su campaña. Cualquier votante medio, ya sea estadounidense o extranjero, no dudaría en tachar a este individuo de completo chiflado. Nunca nadie ha sido capaz de implantar dichas reformas, tan relacionadas con el Estado de Bienestar, en la primera potencia mundial, los Estados Unidos. Da la impresión de que el sistema norteamericano permanecerá como está por los siglos de los siglos, porque les irá bien igual. Pues bien, bajo esa apariencia de bonanza, demostrada por el pleno empleo, el Norteamérica subyace una gravísima desigualdad social causada por la excesiva privatización de los servicios.

Se cuentan por miles los casos de enfermos endeudados hasta la médula por no poder pagar un tratamiento, familias que no pueden hacer frente a los préstamos que solicitaron para enviar a sus hijos a la universidad, etc. Eso es exactamente lo que Bernie Sanders se propone cambiar: el sistema privado que tan bien funciona en Estados Unidos para las familias de clase media alta, pero que tanto sufrimiento ha causado a los que menos recursos tienen.

Todas las propuestas de Sanders fueron tachadas hace cuatro años de imposibles y radicales. Sin embargo, hoy en día, la mayoría de estas medidas se encuentran en el centro del debate mediático y político, en parte gracias al apoyo parlamentario de, entre otros y otras, representantes como Alexandra Ocasio-Cortez, un auténtico boom en la política estadounidense, un soplo de aire fresco para los jóvenes y, hablando en plata, un grano en el culo para los conservadores. El resultado de todos estos factores se traduce en pocas palabras: la posibilidad de vencer a Trump.