El líder de la Lega Norte, Mateo Salvini, había enfocado la campaña electoral para las elecciones regionales de Emilia Romaña como el comienzo del cambio. El líder derechista pretendía llevar a cabo una reconquista del gobierno nacional, comandado por el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Democrático, comenzando por esta región italiana. Sin embargo, se ha encontrado súbitamente con la realidad, cayendo derrotado ante el candidato del Partido Democrático.

La tensión que Salvini y la Lega habían plasmado sobre sus discursos electorales de cara a los comicios se ha visto reflejada en la participación que se ha registrado: el doble que las anteriores elecciones. Este significativo aumento, ya previsto en los sondeos electorales, teóricamente favorecería a la Lega, la coalición derechista formada por la Liga, Forza Italia y Hermanos de Italia. A pesar de que durante la campaña electoral, tanto Salvini como su representante para gobernar la región, Lucia Borgonzoni, habían transmitido un clima general de entusiasmo y ganas de reconquista, el candidato izquierdista, Stefano Bonaccini, se impuso con claridad a la candidata legista, superándola por 8 puntos (43,7% frente al 51,4%).

Salvini, como apuntábamos anteriormente, se había entregado en cuerpo y alma a la campaña electoral de Emilia Romaña. El líder era consciente de que ganar en la región le permitiría poner en duda la legitimidad del gobierno, pudiendo así respaldarse en resultados reales que avalasen su capacidad de comandar el ejecutivo italiano. A pesar de la derrota, Salvini quiso remarcar el auge de la Lega en una región tan difícil como Emilia Romaña, apodada “la región roja”. “Es la primera vez que ha habido partido en Emilia Romaña”, dijo el líder.

El ejecutivo italiano se encontraba expectante estos días, a la espera del resultado, El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, expresó horas antes de los resultados su seguridad de que lo que saliera en las urnas sería “positivo” y daría “más energía y entusiasmo” a la coalición formada entre el M5S y el PD. A pesar de ello, el mandatario quiso asegurar que en caso de que la izquierda no venciese en las elecciones, no se producirían cambios a corto plazo. “Pensar que alguien se pueda venir abajo porque una cita electoral no satisfaga sus expectativas es completamente equivocado, no funciona así”, aseveró.

Uno de los factores que provocó el auge en la participación fue el surgimiento del movimiento antisalvini de las Sardinas, que sin duda supusieron un soplo de aire fresco para la izquierda italiana en la férrea oposición ejercida contra la Lega. Tras los resultados, los dirigentes del PD Romano Prodi y Nicola Zingaretti, quisieron agradecer este impulso a la plataforma juvenil.

El intento perpetrado por Salvini para desalojar al Gobierno central comenzando por las elecciones de Emilia Romaña era peligroso, y ahora deberá asumir las consecuencias de la derrota. En caso de haber ganado, nadie esperaba una crisis de Gobierno inmediata en ninguno de los posibles escenarios. Ahora, el Ejecutivo conformado por el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Democrático tendrá algo de margen para continuar trabajando en coalición. La llegada del próximo Presidente de la República queda fijada en 2022.