Kobe, de estrella a leyenda: Sus inicios en el baloncesto

La leyenda de Los Ángeles Lakers, Kobe Bryant, nos dejaba ayer tras sufrir un fatídico accidente de tráfico.

Con estas humildes palabras lo que tratamos desde este portal web es revisar la carrera del mito angelino para entender su figura y el impacto que ha generado su fallecimiento a nivel mundial. Cabe destacar que la humildad y el respeto son los únicos enfoques que se tratan de emplear en este reportaje, refrescando la memoria de los lectores del que se ha convertido ya en una de las mayores leyendas de este grandísimo deporte que es el baloncesto y del deporte en general.

Kobe Bryant nació el 23 de agosto de 1978 en la ciudad de Filadelfia. Su amor por este deporte parece ser que venía de familia, ya que su padre, Joe Bryant, fue jugador de los Philadelphia 76ers durante ocho temporadas. Asimismo, su padre decidió embarcarse en una nueva aventura de baloncesto profesional en Italia tras su paso por la NBA. Concretamente decidió jugar en la provincia de Rieta, cuando Bryant tenía seis años.

Según la biografía realizada por el periodista italiano, Andrea Barocci, bajo el título Un italiano de nombre Kobe, de su traducción al castellano, Kobe empezó a jugar en el equipo local de la región, Pallacanestro Reggiana, el equipo de su padre, donde Bryant empezó a deslumbrar. Su familia estuvo en Italia hasta 1991, año en que la familia Bryant decidió volver a Filadelfia, ciudad donde la leyenda angelina continuó jugando al baloncesto, concretamente en el instituto Lower Merion. Allí empezaría a escribir su legado. Se convirtió en el máximo anotador histórico de su instituto, con un total de 2883 puntos, superando a otra leyenda de la NBA como lo fue Wilt Chamberlain.

El siguiente paso debería haber sido la universidad, pero Kobe decidió que ese no era su siguiente objetivo, sino que quería dar el gran salto a la NBA desde el instituto, acción que pocos jugadores decidieron llevar a cabo, debido al riesgo de que en el draft de la NBA no se pueda ser escogido o serlo pero en una posición baja. Al decidirlo, esta última premisa se cumplió, y solo fue elegido en el número 13 por los Charlotte Hornets, posición muy baja para lo que este jugador ha significado para esta liga. Así empezó el joven Kobe a mostrar su “Mamba Mentality”, su incansable ética de trabajo para hacerse hueco en la mejor liga del mundo.

Tras su elección por los Hornets, Bryant decidió que su lugar no era Charlotte, por lo que decidió comunicarse con su agente y que este pidiera el traspaso a la franquicia, hecho que se consumó 15 días después del Draft. El acuerdo fue un intercambio por el pívot serbio, Vlade Divac. Este traspaso estuvo muy cerca de no realizarse, ya que Divac no tenía intención de moverse de la franquicia californiana, y, como afirma el periodista estadounidense, Rick Bonnell, su marcha al equipo de Carolina del Norte supondría su “retirada”. Sin embargo, el traspaso se realizó, allanando el camino para que Los Angeles Lakers volvieran a estar en lo más alto de la liga, consiguiendo a una superestrella del futuro, y crear espacio salarial para poder reclutar a corto plazo a uno de los mejores cincos de la historia de la NBA, Shaquille O´Neal, y formar una de las parejas más dominantes de la historia de la liga que conseguiría los dos primeros anillos de la carrera de Kobe.

Sin embargo, los éxitos de Bryant tardaron en llegar. En la temporada 1996-97, Kobe solo jugaba 15,5 minutos por partido, anotando 7,6 puntos, una media que en la actualidad parece incluso, ridícula, debido a la increíble capacidad anotadora que ha mostrado a lo largo de su carrera. Sin embargo, su fuerte carácter marcó en su año rookie su bajo rendimiento, en el que los Lakers no llegaron muy lejos en la fase final de la NBA. Sin embargo, el joven Kobe asombró al mundo ganando su único concurso de mates en el All-Star de 1997, mostrando también su faceta de “showman”.

Este año se puede conocer como el único año malo de “Black Mamba”, ya que, por ejemplo, en su segundo año, formó parte del All-Star, hecho que lograría en 18 ocasiones, el segundo jugador de la historia con más participaciones.