Preludio del pasado

El titular es en sí mismo una incongruencia: no puede haber un preludio del pasado. Un preludio es un aviso, un toque de atención, una presentación o introducción de algo, de algo que está por comenzar o que aún se encuentra inconcluso; es decir, que un anticipo de algo que ya ha pasado no tiene demasiado sentido si se piensa fríamente y de este modo.

El pasado como doctrina es muy interesante y recibe un nombre académico: historia. La historia es una disciplina apasionante en todos los sentidos. Me encanta la historia; disfruto muchísimo leyendo y observando recreaciones de lo que fue el pasado. Es fascinante. No obstante, dentro de la historia me apasiona un pequeño apartado: las gestas. Las grandes hazañas de la humanidad me suponen un modo de observar al mundo y a mí mismo. Hechos como la llegada del hombre a la luna, el descubrimiento y posterior conquista de América o la Segunda Guerra mundial son para mí el pan de cada día. Me entusiasma leer y empaparme de todo lo que tenga que ver con estos temas o algunos otros de similar índole. Las historias apasionantes y aparentemente imposibles son las que ofrecen a la humanidad una nueva visión de las cosas. Nadie sabía que América estaba allí hasta que llegó Colón y lo situó en el mapa. Nadie había pisado la luna hasta que Neil Armstrong lo hizo. Nadie creía poder derrotar a Hitler hasta que el mundo lo hizo. Nadie creía posible dar la vuelta al mundo hasta que Elcano y Magallanes lo hicieron. Y así con todo, en eso se nos va la vida.

Un preludio del pasado es algo que ya ha tenido lugar, pero que juega a intentar repetirse. Algo con lo que la humanidad ya ha soñado hace mucho tiempo, pero que parece haberse despertado. El monstruo de una pesadilla que se despierta junto a tu cama. Todos hemos tenido preludios del pasado porque todos hemos cometido el mismo error varias veces; es normal, es humano. Sin embargo, nuestro pasado nos lo advierte en forma de tráiler de una película que ya conocemos: “como vuelvas a hacer ésto, te va a volver a pasar éso”. Pero nos da igual y adelante con nuestra tontería de turno.

El preludio no es sólo algo humano, sino que se trata de algo necesario. El quebrantamiento de la advertencia es una obviedad y una constante a lo largo de nuestra historia personal y como especie. El género humano es perfeccionista gracias a que ha cometido un error muchas veces. Algunos locos decidieron cambiarlo y se embarcaron en odiseas de tamaño universal, es gracias a esas personas que ahora somos conscientes de nuestra magnitud de idiotez tremebunda.

Nos tuvieron que hacer una foto desde la luna para ver que somos algo irrisorio dentro de un infinito universo, pero nos dará igual porque nuestra memoria está mermada por el presente: será el pasado quien nos mande entonces otra misiva desde los confines de historia diciendo “muchachos, os estáis equivocando (otra vez)”.