Hong Kong recibe 2020 como despidió 2019: con disturbios.

Las protestas antigubernamentales hongkonesas no cesa, ni siquiera en Año Nuevo. No sólo no cesan, sino que vuelven a la carga con más fuerzas que nunca, tras 8 meses de férrea oposición al ejecutivo de Carrie Lam y al Gobierno chino. La marcha realizada en Año Nuevo, cuya asistencia fue estimada en un millón de personas por parte de los organizados, fue permitida por el gobierno municipal al principio, aunque a las tres horas de comenzar fue cancelada por las fuerzas de seguridad, provocando graves enfrentamientos entre radicales y agentes.

El emplazamiento de la manifestación fue el parque Victoria, en el que han comenzado las manifestaciones más multitudinarias de la historia de Hong Kong. A lo largo del recorrido, los manifestantes han reiterado las cinco demandas que conforman el credo popular del movimiento antigubernamental: la retirada de la Ley de Extradición, la puesta en marcha de una investigación que juzgue la actuación de los policías, la retirada del término disturbios para referirse a las protestas, la amnistía para los 6.000 detenidos y la implementación del sufragio universal.

A pesar de que el Frente Civil de Derechos Humanos, organizadores de la movilización, había obtenido el permiso de las autoridades para convocarla, los agentes obligaron a los manifestantes a poner fin a la marcha después de tres horas, aduciendo que un grupo de radicales había atacado varios locales comerciales a lo largo del trayecto. Cuando un grupo de enmascarados asaltó una sucursal bancaria, la policía recurrió a cañones de agua y gases lacrimógenos, recibiendo de los manifestantes ladrillos y cócteles molotov.

A pesar de las imágenes, que denotan una gran hostilidad entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, el gobierno local ha asegurado que la marcha ha transcurrido “de manera fluida y ordenada”, y que Hong Kong “respeta los derechos y libertades de los ciudadanos para participar en manifestaciones pacíficas”. Por su parte, los activistas, en palabras del Jimmy Sham, uno de los líderes del Frente Civil de Derechos Humanos, confesó sentirse entristecido por no haber logrado que las autoridades escucharan las demandas populares en 2019, y proclamó que la batalla continuará este año.