La fusión nuclear es el futuro: muy barata, sin riesgo de contaminación, prácticamente inagotable, con combustibles primarios abundantes e increíblemente potente son algunas de las características por las que este tipo de energía representará uno de los grandes objetivos de la ciencia para su desarrollo en la próxima década. Pero, primero que nada, ¿qué es?

A diferencia de la energía nuclear que actualmente se produce en las centrales convencionales, la cual consiste en la fisión (rotura o división) de un núcleo atómico pesado en dos más livianos para que se genere una reacción que libera energía, este mecanismo es el que se genera en el corazón de las estrellas: las extremas temperaturas y la presión que se suceden en ellas inhiben la repulsión que existe entre dos átomos de hidrógeno y logran que se unan, transformándolos en helio y energía. Sin este proceso, el universo sería un lugar frío y sin vida. Tal es el poder de la fusión nuclear.

Sin la fusión, el Sol no existiría. Sin el Sol, nuestra estrella madre, la vida en la Tierra sería imposible.

Mientras que las condiciones necesarias que se mencionaron se dan de manera espontánea en el Astro Rey y las demás estrellas, en nuestro planeta eso es imposible, por lo que se deben elaborar artificialmente. Para lograrlo, se pondrá en funcionamiento en el 2020 al HL-2M Tokamak, según sentenció el jefe del Ins­ti­tu­to de Fí­si­ca del Su­r­oes­te de la Cor­po­ra­ción Nu­clear Na­cio­nal de Chi­na, Duan Xuru, durante la última Conferencia de Fusión de Energía local, celebrada del 25 al 29 de noviembre pasado: este artefacto usará gases de hidrógeno y deute­rio como com­bus­ti­bles y los calentará hasta los 200 millones de grados centígrados para confinarlos en plasma y, posteriormente, estabilizarlos con campos magnéticos que luego expulsarán la energía resultante.

La construcción del HL-2M Tokamak.

Este “Sol artificial” pro­por­cio­na­rá un apo­yo téc­ni­co cla­ve a la par­ti­ci­pa­ción chi­na en el pro­yec­to mundial que se prevé que entrará en operaciones recién para el 2025: el Reac­tor Ter­mo­nu­clear Ex­pe­ri­men­tal In­ter­na­cio­nal (ITER, por sus siglas en inglés). Este prototipo buscará probar que la producción a escala comercial de energía con base en la fusión nuclear es posible, y su costo será de 24 mil millones de dólares al menos. En él, se realizará el mismo proceso que en el HL-2M Tokamak chino y, si la fusión pasa a ser estable y rentable, se espera que en, quizás 50 años, el petróleo, gas convencional y otras fuentes de energía contemporáneas queden obsoletas.

Los países que son miembros e inversores del designio son la propia República Popular China, los Estados Unidos , India, Japón, Corea del Sur, Rusia y la Unión Europea, siendo esta última la responsable de la mayor porción de los costos de construcción con el 45,6 %, mientras que el resto de las naciones poseen un 9,1% cada una.

El modelo 3D del ITER.

Sin dudas, si el ser humano aspira a tener una civilización 100 por ciento tecnológica en lo que queda de este siglo, la fusión nuclear es una de las vías más accesibles y rentables para lograrlo. Alcanzar un nivel ilimitado de producción de energía sin riesgo ambiental de por medio sería uno de los mayores logros de la ciencia y el conocimiento de la humanidad.