El nacionalismo hindú de Narendra Modi choca con la voluntad del pueblo indio

La oleada de protestas contra la nueva ley de ciudadanía, impulsada por el ejecutivo de Narendra Modi, que facilita la regularización de las personas sin papeles, siempre y cuando estas no profesen el Islam, se extiende por la India sin control. El principal lema de los manifestantes es “¡Lathi chodo, sath chalo!” (deja las porras y únete). Hace días, miles de gargantas enfurecidas gritaban en Bombay en una de las muchas concentraciones contra políticas que consideran ampliamente discriminatorias.

El resultado de las movilizaciones ha sido de 23 muertos y 1.500 heridos en solo 10 días. Sin embargo, estas continuan produciéndose y representan el primer gran desafío para el Primer Ministro Modi, que llegó al poder en 2014. “Los musulmanes de la India no tienen por qué preocuparse”, aseguró este domingo en su primera aparición pública en las dos semanas desde la publicación de la ley. A pesar de que Modi ha tratado de lanzar un mensaje de tranquilidad al pueblo, incluyendo acusaciones a los partidos rivales de “contar mentiras y difundir difamaciones erróneas”, el pueblo indio sigue teniendo muy claro que la única manera de solucionar este pulso con el gobierno es recorrer las calles.

“Tenemos miedo, porque esta ley es solo una piedra más en el muro que levantan contra nosotros”, apunta un vecino musulmán de Bombay. En las grandes ciudades indias, como Bombay, Nueva Delhi o Calcuta, existen multitud de barrios musulmanes. Bhendi Bazaar es uno de ellos, donde Amin Shoaib, de 43 años, se lamenta por los acontecimientos: “Nada va a cambiar. Gran parte de la sociedad india apoya al Gobierno. Para ellos no tenemos cabida en este país”. “Esta no es la India por la que lucharon nuestros padres”, confesó Satwiki, de 40 años, participante activo de las protestas. “Soy hindú y crecí junto a musulmanes, budistas, parsis y cristianos en un Bombay donde no teníamos que identificar nuestra religión”, lamentó.

Desde el comienzo del actual Gobierno, el presidente Modi se caracterizó por lanzar mensajes con tintes xenófobos hacia los musulmanes, haciendo la vista gorda cuando se producían linchamientos contra estos. Sin embargo gracias a la consolidación de la mayoría absoluta en el Parlamento en las elecciones de mayo, Modi ha podido acelerar su programa político-religioso, basado en principios como la hindutva o el supremacismo hindú. Uno de los casos más concretos en los que se demostró la tendencia del Primer Ministro fue en su beneplácito para construir un templo hinduista sobre los escombros de una mezquita. Una orden judicial lo decretó, y la mayoría india lo consideró justo.

Sin embargo, el Primer Ministro indio ha sobrepasado el límite establecido por el pueblo indio con el proyecto de la ley de ciudadanía. A pesar de que trata de justificarla como un remedio al vacío legal de muchos refugiados que viven en el país, la norma concede asilo a inmigrantes bengalíes, afganos o pakistaníes, siempre que entrasen en la India antes de 2015 y no profesen el Islam. Aunque la ley no afecta a los indios musulmanes, sus críticos afirman que el trasfondo de la ley es acabar con la pluralidad religiosa en el país. Es decir, el peligro de la reforma está presente a largo plazo.