El Senado chileno aprobó ayer la reforma del capítulo XV de la Constitución, que establece un plebiscito para el 26 de abril de 2020 en el cual se decidirá si los trasandinos quieren o no una nueva Ley fundamental del Estado y de qué manera será redactada, con 38 votos a favor y 3 en contra. Pero, los artículos que establecían la paridad de género y los escaños reservados para representantes de pueblos originarios fueron inicialmente rechazados por la Cámara Baja.

Sin embargo, esta decisión generó un inmediato malestar en las calles y los legisladores los sumaron ayer en un proyecto de ley complementario, el cual fue sancionado por la Cámara de Diputados por 144 a 1 y delegado a la segunda y definitiva instancia. El arrepentimiento provocó un malestar en la coalición de Gobierno y uno de sus integrantes, la Unión Demócrata Independiente, sentenció a través de su presidenta, Jacqueline van Rysselberghe, que “congela su participación en el bloque oficialista” debido a que “no se respetan los acuerdos” y “no se actúa como alianza política”.

Foto: Página 12.

El proyecto de ley indica que las listas presentadas por un partido político no pueden superar el 50% de candidaturas del mismo sexo y deben estar encabezadas en las cédulas por mujeres, siendo luego alternadas por hombres. A su vez, deja 18 lugares exclusivos para delegados de poblados nativos en el caso de escoger una Convención Constituyente. En cambio, si pasa lo contrario y se elije una Convención Mixta Constituyente, serían 21 los cupos reservados para estos representantes.

Durante el debate, un grupo de feministas irrumpieron en la Sala gritando consignas y suspendiendo la sesión por al menos 10 minutos.

Vía Grupo La Provincia, Biobio Chile y Radio U Chile.