La ministra principal de Escocia pide a Londres un nuevo referéndum de independencia

Tras los grandes resultados cosechados por el Partido Nacional Escocés, principal referente del independentismo escocés en el Reino Unido, su líder y Ministra Principal de Escocia, Nicola Sturgeon, ha demandado al Primer Ministro Johnson que permita un nuevo reférendum de independencia para el pueblo escocés.

Tras las elecciones del 12 de diciembre, en las que el SNP obtuvo 48 escaños en el Parlamento británico, Nicola Sturgeon y los suyos han comprendido que la coyuntura política actual es idónea para pedir al nuevo gobierno otro referéndum de independencia. Así lo ha hecho la líder escocesa, anunciando este jueves que ha solicitado a Downing Street una nueva consulta popular. “Ya anticipo que, a corto plazo, simplemente oiremos cómo el Gobierno del Reino Unido se reafirma en su negativa. Pero que no se hagan ilusiones, porque esto no será el final de la discusión”, dijo Sturgeon.

El Gobierno escocés presentó durante la tarde del jueves el borrador de su propuesta al Parlamento autónomo, situado en Holyrood, donde la mayoría del SNP y el respaldo del Partido Verde bastan para superar la oposición de conservadores y laboristas. El SNP arrolló en las pasadas elecciones generales en prácticamente todas las circunscripciones escocesas. Logró aumentar en 13 el número de diputados en la Cámara de los Comunes.

En 2014, los escoceses rechazaron por una diferencia de más de diez puntos la independencia. Sin embargo, la crisis del Brexit ha vuelto a dar alas a las ansias de secesión. Una amplia mayoría de escoceses rechazó la salida de la UE, y la figura de Johnson cosecha escasa popularidad en estas tierras. Por tanto, Sturgeon y el SNP han decidido volver a convocar un referéndum de independencia para comprobar si el pueblo escocés finalmente decide separar caminos con el Reino Unido, y así, permanecer en la Unión Europea.

Desde el Gobierno británico, ya se ha dejado claro que no se permitirá un segundo referéndum de secesión, como ya permitió el predecesor de Boris Johnson, David Cameron, en 2014. “Nos dijeron entonces, en 2014, que el resultado sería válido para toda una generación. No habrá un nuevo referéndum”, ha dicho Michael Gove, el ministro jefe del Gabinete de Johnson. El pasado martes, Johnson insistió en su voluntad de preservar la unión del Reino Unido, compuesto por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte.

Nicola Sturgeon, líder del SNP, durante un mitin de la formación secesionista

“Se me pregunta a menudo: ‘¿Qué harás si Boris Johnson dice no?’ Y como ya he respondido, tomaremos en consideración todas las opciones razonables a nuestro alcance para asegurar el derecho de Escocia a su autodeterminación”, ha explicado Sturgeon.

El SNP, por su parte, ha mostrado en innumerables ocasiones su solidaridad y complicidad con el movimiento independentista catalán, siendo habitual que los diputados secesionistas escoceses luzcan lazos amarillos en la solapa, emulando a los partidos catalanistas. Sin embargo, y a diferencia del caso catalán, los escoceses han rechazado una vía unilateral que viole la legalidad. Confían, más bien, en aumentar gradualmente la presión sobre Westminster.

Por una cuestión de precedentes (la crisis del Brexit y el primer referéndum) creen tener la razón y la ley de su parte. Y por una cuestión política: el próximo mayo habrá nuevos comicios autonómicos, y los conservadores y laboristas escoceses se verán en una complicada situación a la hora de exponer su negativa a un nuevo referéndum.

Más allá del resultado que pudiera deparar, ya que los sondeos apuntan a una victoria de los partidarios por preservar la unión, existe una convicción generalizada entre el pueblo escocés de que poseen el derecho democrático a decidir su futuro, bien junto al Reino Unido, bien como una nación independiente.