Pervez Musharraf, expresidente de Pakistán, es condenado a muerte

Pervez Musharraf tiene 76 años. En 1999, hace 20, dio un golpe de Estado en su país. Tras un referéndum que le ratificó como Presidente, gobernó Pakistán hasta 2008. Veinte años después, el mismo país que el general Musharraf gobernó de facto le ha sentenciado a muerte. La causa de la condena ha sido la traición in absentia, lo que significa que no pudo estar presente en el juicio.

La sentencia fue pronunciada por un tribunal antiterrorista en Islamabad, capital del país, y responde a la acusación de haber suspendido la Constitución e impuesto el estado de emergencia en 2007. Se trata de un veredicto sin precedentes, puesto que en Pakistán el estamento militar ha sido históricamente intocable. El propio ejército no ha dudado en mostrar su malestar al respecto.

“Pervez Musharraf ha sido declarado culpable de violar el Artículo 6 de la Constitución de Pakistán”, ha anunciado Salman Nadeem, un funcionario de justicia , citado por las agencias de noticias. Se trata de la primera vez en la historia del país que un jefe militar ha sido declarado culpable de alta traición y sentenciado a muerte.

Numerosos analistas pakistaníes han calificado la sentencia como un golpe en la mesa del Poder Judicial ante los militares con el fin de establecer el Estado de derecho en Pakistán. “No apoyo la pena de muerte. Dicho lo cual el veredicto de hoy, al menos simbólicamente, defiende el Estado de derecho, la Constitución”, ha tuiteado Abbas Nasir, antiguo director del diario Dawn. “Constitución 1, Dictadores 0”, reaccionaba el analista Mosharraf Zaidi. “Cuestiona la historia de impunidad de los generales”, estima por su parte el activista Ammar Ali Jan, tras precisar su oposición a la pena capital.

Televisiones pakistaníes retransmitiendo la sentencia contra Musharraf

Por su parte, el Ejército pakistaní no ha tardado en emitir un comunicado público, manifestando que la sentencia ha ocasionado “dolor y angustia” entre sus filas. “Quien fue jefe del Ejército, jefe del Estado Mayor y presidente de Pakistán, quien sirvió a su país durante más de 40 años y luchó en guerras por el país, difícilmente puede ser un traidor”, dice el texto. El apoyo del estamento militar al exdictador pakistaní va más allá, al afirmar que “parece haberse ignorado el proceso legal debido y el derecho a la defensa. Las Fuerzas Armadas esperan que se haga justicia de acuerdo con la Constitución”, concluyen.

Por su parte, Musharraf, que en el momento del fallo se encontraba ingresado en el Hospital Americano de Dubái por una subida de tensión y problemas cardíacos, apelará al Tribunal Supremo la sentencia emitida. Su equipo de defensa personal ha afirmado que el juicio fue inconstitucional, y que durante el mismo se ignoraron las leyes.

El Gobierno, a través del asistente especial del Primer Ministro para la Información, ha afirmado que “revisará en detalle” la sentencia. Según se ha comunicado, expertos jurídicos analizarán sus aspectos legales y políticos, así como el impacto en los intereses nacionales. Debido a que Musharraf, la pregunta sobre su vuelta ha resultado recurrente. Sin embargo, el representante del ejecutivo no ha proferido respuesta alguna.