Lorenzo Soto: “Cuando no lees, solo vives tu vida, y a veces es muy aburrida”

La Fundación Germán Sánchez-Ruipérez es un lugar maravilloso, en el que se respiran la cultura y literatura al girar cada esquina. Un espacio moderno y amplio donde la investigación y las actividades relacionadas con la lectura son prioridades. Más lugares como este, en mi opinión, hacen falta en el mundo. En una pequeña sala, Lorenzo Soto, responsable de las actividades con jóvenes de la Fundación, me recibe y se prepara para responder mis preguntas. Sin más preámbulos, comenzamos la charla.

Buenos días, Lorenzo. Como ya te he comentado, voy a hacerte seis preguntas para conocer mejor tu labor profesional en la Fundación, además de tu faceta personal en relación a la lectura. En primer lugar, me gustaría que realizaras una pequeña presentación profesional. De acuerdo. Pues yo comencé en la Fundación en el año 2003, y en aquel momento estuve de responsable en una sala juvenil que había exclusivamente en Salamanca. Era una de las pocas bibliotecas juveniles que había en España, junto con las que se montaron en la provincia de Barcelona, y posteriormente en Zaragoza; todas las actividades que impulsábamos estaban dedicadas a fomentar la lectura entre los jóvenes de 12 a 22 años. Años más tarde, vine al centro de Madrid, y aquí soy coordinador de la web de recomendación de lecturas para niños y jóvenes “Canal Lector”, además del responsable de las actividades con jóvenes en la Fundación

La siguiente pregunta va encaminada a tu día a día en la Fundación. Tú trabajas diariamente con jóvenes e incluso, al documentarme, he visto que has recibido distintas distinciones por tu labor profesional. ¿Qué es lo más gratificante que te llevas a casa tras una jornada de trabajo? ¿Y lo más frustrante? Pues empiezo por la segunda parte: lo más frustrante es comprobar que siguen existiendo muchísimos tópicos en torno a los jóvenes y la lectura, a pesar de que los barómetros de hábitos de lectura que publica el Ministerio (de Cultura) todos los años, y otras muchas encuestas, como la del Reina Sofía, demuestran que la franja de edad entre los 14 y 25 años es donde ahora mismo más lectores hay en España, y se sigue creyendo que los jóvenes no leen. Quizá no leen como la gente cree, pero sí en otros formatos. No los géneros que la gente leía a su edad, pero sí otros como la distopía, un subgénero de la fantasía épica que a raíz de “Los Juegos del Hambre” comenzó a destacar. Esto es lo que más me frustra, si es que me frustra algo, ya que simplemente lucho por que se cambie esa imagen.

En cuanto a lo más gratificante, diría que es todo lo que aprendes, porque con los jóvenes, te das cuenta de que si crees que sabes algo… al día siguiente vuelves a no saber nada, porque siempre están a la vanguardia, sobre todo en hábitos culturales. Todas las cosas nuevas que entran en el mundo de la cultura y se vinculan con la literatura, como los booktubers o bookstagramers, las vas descubriendo a través de los jóvenes. Has de estar en un permanente reciclaje para cambiar tus hábitos y ser capaz de realizar actividades para ellos. Los jóvenes son una fuente permanente de conocimiento e innovación.

Lorenzo Soto en un clase de jóvenes alumnos.

Lorenzo, tú acostumbras a impulsar proyectos donde la tecnología y la literatura van de la mano, como los bookstagramers, booktubers, y por ejemplo los “tuitencuentros” y “hangouts literarios”. ¿Crees que la literatura ha quedado relegada a un segundo plano por culpa de internet? Yo creo que son muy buenas compañeras. De hecho, en redes sociales como Instagram, Youtube, otras específicas como Goodreads o Wattpad, los jóvenes comparten la literatura como una de sus pasiones. Dentro de Instagram, los jóvenes hacen composiciones en torno a un libro, con una pequeña reseña y un montaje fotográfico en torno al universo de dicho libro. Y en el caso de Youtube, comparten su pasión por un libro contando cómo es la trama, realizando juegos a partir de ella para conectar con otros lectores. En cuanto a los “Hangouts literarios”, el proyecto surgió en un club de lectura juvenil, y era una forma rápida (un gran beneficio de las redes sociales) de conectar con los autores, algo que sin internet sería imposible, y con mencionarles en una publicación se abren a tener encuentros a través de videollamadas, Twitter, o el medio que quieras.

Sí que es cierto que hay muchos autores que ahora mismo están mucho más abiertos a sus lectores a través de las redes. Aún recuerdo cuando oía que para contactar a los escritores se les enviaban cartas, que rara vez contestaban, mientras que hoy en día, autores como Pérez-Reverte están muy involucrados en redes sociales. Yo comparto tu opinión y creo que la literatura e internet son muy buenas compañeras, al contrario de todos los tópicos negativos alrededor de estos dos elementos. De hecho, hasta encontramos tramas literarias que integran la tecnología, recordando por ejemplo a Javier Ruescas, un booktuber que ha hecho varias cosas para jóvenes un poco diferentes, que introdujo el mensaje de whatsapp en la literatura escrita, con fragmentos enteros de conversaciones vía mensajes, o Care Santos, Premio Nadal, que también lo ha hecho en Amaranta (Montena, 2014), empezó a introducir ese tipo de diálogos en papel.

En la siguiente pregunta, me propongo conocerte un poco más en el ámbito personal en cuanto a tus gustos literarios. ¿Cuál es tu novela favorita? ¿Qué novela recomendarías a cualquier joven? Bueno… novelas favoritas tengo millones. Es muy difícil decidirme por una sola, pero me gusta mucho, por ejemplo, el cómic. Dentro de este género me fascina Craig Thompson, un autor norteamericano. También la escuela franco-belga, la escuela de la línea clara, desde Tintín hasta Spirou… en la actualidad, las reinvenciones que están haciendo de esta última, como la de Émile Bravo, me parecen fascinantes.

En cuanto a las recomendaciones, una novela que me funcionó siempre en clubes de lectura, nunca me cansaré de decirlo, fue Eleanor & Park, de Rainbow Rowell (Santillana, 2013), una autora norteamericana que se ha llevado un montón de premios muy prestigiosos. Es una novela que me gustó mucho para trabajar porque trataba de una pareja de jóvenes inadaptados en un instituto, que sufren bullying, pero que tienen gustos musicales muy interesantes (que luego se convirtieron en una lista de reproducción en Spotify), hablan mucho de cómics, hablan mucho de otras novelas, de otras películas… por lo que te da pie a hablar sobre muchísimos temas interesantes para los jóvenes.

Además, hay otra autora llamada Meg Rosoff, que se llevó el Premio Andersen, el más prestigioso sobre literatura infantil y juvenil, que también tiene otra novela llamada Mi vida ahora (Penguin, 2006), de la que me llamó la atención la manera de escribir, que encontré muy disruptiva para lo que es la literatura juvenil, utilizando mucho las mayúsculas, frases muy punzantes, y me gustó. Yo creo que fue una de las primeras en utilizar el método de los capítulos muy cortos, muy frugales, además del clásico cliffhanger que te engancha al siguiente. Es una autora muy interesante a tener en cuenta.

Para finalizar me gustaría plantearte una pregunta más abierta: suponiendo que soy un joven que lleva un año sin leer un libro por placer, ¿qué mensaje me mandarías para animarme a hacerlo? Pues que, aunque suene a frase de Paulo Coelho (ríe) o frase de autoayuda, cuando tú no lees solamente vives la vida que te ha tocado, y a veces es una vida muy aburrida. En cambio, cuando lees descubres millones de opciones diferentes: de aventuras, de humor, de fantasía… te ayuda a soñar, a abrir la imaginación, a escribir mejor y al mismo tiempo te divierte, así que, si estás en esta situación, quizá es que no has encontrado el libro que te está esperando.

Muchas veces, la escuela, sobre todo en España, comete el error de imponer lecturas obligatorias que no son adecuadas para los alumnos. El Quijote es una obra fascinante, por ejemplo, pero yo lo he descubierto después de los treinta… cuando me mandaron fragmentos en el instituto, posiblemente maldije al profesor de turno, ¿no? (ríe). Ahora es cuando lo valoro, porque tuve la suerte de leer otras cosas que me han enseñado a valorar bien El Quijote, El Lazarillo de Tormes o La Celestina cualquier clásico, pero si se lo das a un chaval de trece años, posiblemente te cargues a un lector de futuro.