La joven activista sueca ha copado un gran espacio en telediarios, prensa escrita y redes sociales durante el último año, pero en Leteo nos hemos preguntado sobre qué hay detrás de la adolescente nombrada persona del año por la revista Times.

Greta Thunberg comenzó su periplo como activista por el clima cuando inició los denominados Fridays for Future, una huelga que se repetiría cada viernes de la semana en la que los estudiantes protestarían para que los gobiernos tomaran acciones en contra del cambio climático. Greta dejó de ir al instituto los viernes para plantarse delante del Parlamento Sueco y pedir cambios a los mandatarios que se encontraban dentro.

Lo que sucede es algo que muchos nos temíamos: Greta no es fruto de la espontaneidad de una chica de 16 años y un freelance que se dedicó a contar su historia. Greta Thunberg es fruto de un amplio holding empresarial con altos intereses en fondos de inversión, mobiliarios y energéticos como no podía ser de otra manera.

Entre los más próximos colaboradores de Greta se encuentra Ingmar Rentzahog, un habitual dela asociación ecologista Al Gore. Es cofundador de la start up We Don´t Have Time junto a David Olsson y Christian Emmertz. Esta organización trata de unir a gente que “busca una solución para la crisis climática”. No obstante, Olsson también es accionista y poseedor de varios fondos inmobiliarios y empresas de inversión como Naventus Corporate Finance.

Lo que empezó viéndose como una star up acabó convirtiéndose en un lugar de encuentro para los más poderosos de Suecia. Gustav Stenbeck, una de las personas más ricas del país nórdicos Kristina Persson, exministra socialdemócrata, Petter Skogar, presidente de la mayor asociación de empresarios sueca y Catharina Nystedt Ringborg, asesora de la AIE (Agencia Internacional de Energía, sin algunos de los personajes que tienen intereses creados tanto en We Don´t Have Time como en Global Challenge, proyecto de similar índole.

Los padres de Greta Thunberg son gente del mundo del espectáculo: el padre, Svante Thunberg, es actor y la madre, Malena Emman, cantante de ópera. Ahora los oficios parecen haber cambiado pues Svante se dedica a representar a su hija con la ayuda de Daniel Donner, trabajador de Climate Foundation cuyo capital proviene de fundaciones como Rockefeller Brothers Fund.

Su Odisea particular por el Atlántico junto a su padre y a los tripulantes ha proporcionado a Greta la oportunidad de expandir, aún más, su difusión: ya la conocíamos todos, pero por si acaso. Primero viajó en catamarán hasta Nueva York donde dio un esperpéntico discurso sobre el cambio climático. Tiempo después decidió no dejar “huella de carbono” y volver a Madrid para asistir a la Cumbre del Clima en catamarán, no obstante, parece que a los medios se les olvida algo: varios tripulantes del barco tuvieron que tomar un avión Europa – Nueva York y viceversa, es decir, ha contaminado más que si hubiera ido en un avión normal como todo el mundo.

Vídeo del discurso de Greta Thunberg en Nueva York subtitulado en español

No tengo nada en contra de esta joven con síndrome de asperger, pero tengo la sensación que que voluntariamente o no, está siendo manipulada. Cuando un movimiento social se politiza suele ser bastante nocivo tanto para el movimiento en sí como para los integrantes del mismo. En mi opinión, Greta no es más que un títere, una cara afable de miles de millones que hay detrás de ella moviéndose de empresa a empresa con el gran negocio de la energía y sus variantes renovables.