El origen del Belén y el árbol de Navidad

Muchos os preguntaréis a qué viene eso de poner un Belén y el árbol de Navidad cuando se acercan estas fechas; hoy os lo explicamos.

El Belén

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La tradición del Belén surge mucho más tarde de lo que algunos piensan. No es hasta 1223 cuando el primer Belén o Nacimiento comenzó a realizarse. Se dice (y ya saben que en esto de las leyendas o historietas se mezcla realidad con ficción) que fue San Francisco de Asís el fundador de esta tradición. Por lo visto, San Francisco quedó impresionado en su viaje a Tierra Santa y a su vuelta decidió representar el nacimiento de Jesús en las fechas navideñas. Aquí las fuentes divergen: algunas fuentes relatan que se trataba de un Belén viviente, formado por figuras humanas; otras fuentes aseguran que los únicos elementos vivos del Belén eran la mula y el buey. También se añade algo de misterio al asunto pues cuentan que la figura del niño Jesús en un momento cobró vida y extendió los brazos como queriendo abrazar al santo.

Lo que sí es cierto es que en España el Belén tardó un poco más en asentarse. No fue hasta el reinado de Carlos III (s. XVIII) cuando el Belén se instaló en España. Por aquello de que Nápoles fuera territorio español, hubo un gran transvase cultural entre sicilianos y españoles. De este modo llega a España Nicolás Salzillo, padre de Francisco Salzillo, gran figura del Barroco español. Nicolás era escultor y trajo de Italia algunas de las costumbres características del país mediterráneo como el Belén. Su hijo, con su peculiar y característico estilo teatral, continuó con la “tradición” algunas de sus obras más representativas se tratan de representaciones del Belén.

El árbol de Navidad

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El árbol de Navidad tiene una historia bastante diferente. Los pueblos germánicos acostumbraban a celebrar el solsticio de invierno bailando alrededor de una hoguera de roble. Con la llegada del cristianismo a la región, San Bonifacio trastocó las tradiciones germánicas para reconvertirlas o dotarlas de un nuevo significado en el cristianismo, tal y como sucedió en otras muchas regiones y tradiciones. En el 740 se cambió el roble por un pino o abeto decorado con manzanas (en representación del vicio o la tentación) y velas (como símbolo de espiritualidad, luz y gracia divina). La forma triangular del árbol se asoció con la Santísima Trinidad.

Los adornos fueron posteriores. Las guirnaldas y bolas que adornan nuestros árboles no llegarían hasta el s. XVII. La tradición del árbol no se expandió inmediatamente, sino que pasó un tiempo hasta que toda Europa reconoció el abeto como símbolo de Navidad. Fue en el s. XIX cuando el árbol se instauró definitivamente en España.

Curiosa la procedencia de dos símbolos tan importantes de la Navidad, ¿vosotros tenéis ambos en casa?