Los manifestantes toman la calle en Hong Kong al cumplirse seis meses de protestas

Las calles de Hong Kong volvieron a ser tomadas por miles de manifestantes en protesta contra el gobierno leal a Pekín. Durante la jornada dominical la multitud ha abarrotado las calles de la ciudad en el aniversario de las protestas iniciadas seis meses atrás. Las autoridades han pedido calma y prometen escuchar sus demandas.

Se trata de la primera marcha multitudinaria convocada tras la apabullante victoria del movimiento prodemocrático en las urnas de las elecciones locales con un 90% de escaños conseguidos. Esto suponía dar un golpe encima de la mesa y negar a China el ninguneo de la que fue ciudad británica, pero parece que ésto no llega a suceder nunca y la gente, como siempre, se acaba cansando.

Los partidarios del partido prodemocrático vuelven a las calles debido a que consideran que no hay avances en el gobierno. Las promesas no se materializan y la cosa parece no evolucionar: hay un estancamiento importante y peligroso.

Jimmy Sam, una de las cabezas visibles del Frente Civil de Derechos humanos, comenta que es la última oportunidad que el pueblo otorga al poder legislativo para que comprendan las reivindicaciones y comience a actuar.

El movimiento de protesta tomó como lema “ser como el agua”, una frase de Bruce Lee. En sus propias palabras: Sé como el agua, amigo, el agua que corre nunca se estanca; así es que hay que seguir fluyendo”. En un comienzo, las manifestaciones y revueltas no tomaron un carácter violento, pero terminaron derivando en un movimiento con actos vandálicos cuyo epicentro se encuentra en el sistema universitario.

Durante la manifestación del pasado domingo, la policía asegura haber detenido a 11 manifestantes y confiscado gran variedad de objetos y armas: cuchillos militares, petardos, balas y una pistola automática que, de ser cierto el comunicado oficial, sería la primera arma de fuego confiscada a los manifestantes. Ésto confirmaría la deriva violenta que están tomando las protestas.

Hong Kong atraviesa ahora su crisis más aguda desde que en 1997 Gran Bretaña devolviera su soberanía a China. Desde aquel momento, el país se rige por un sistema conocido como “un país, dos sistemas”. Esto quiere decir que en efecto Hong Kong pertenece territorialmente a China, pero que no están dispuestos a ceder la soberanía política real al gigante asiático ni a eliminar libertades que en el mundo occidental concebimos como básicas.

Las protestas se iniciaron por la aprobación de una nueva ley de extradición a China. En China el poder judicial no es independiente del poder político y las libertades individuales menguan a favor del control de la vida de un macroestado supervisor y omnipotente. En Hong Kong conocen los dos sistemas y parece que no están dispuestos a servir a Pekín.

Fue en junio cuando las protestas comenzaron. Desde ese momento se tomó como lema “cinco demandas y ni una menos”. Entre esas demandas se encuentra el sufragio universal o una investigación independiente sobre lo que los manifestantes tildan como brutalidad policial.