La primavera boliviana

Desde hace varios meses, Latinoamérica se halla sumida en un torbellino de conflictos nacionales que no hacen más que enturbiar su imagen ante la comunidad internacional. En el caso más reciente, el ojo del huracán radica en Bolivia. El presidente del país, Evo Morales, que había gobernado por 14 años, fue instado a abandonar la Presidencia del Gobierno por parte de las Fuerzas Armadas bolivianas, tras haberse celebrado unas elecciones presidenciales presuntamente falseadas por el entonces presidente. Tras las protestas populares a favor de la revisión de resultados, Morales renunció a su cargo y salió del país en un avión rumbo a México, donde el gobierno de López Obrador le ofreció asilo para preservar su dignidad humana.

Entretanto, Jeanine Áñez, senadora boliviana, decidió autoproclamarse presidenta provisional de la nación sin el apoyo del parlamento, lo que muchos medios han tildado de golpe de estado de manual. Sin embargo, tras la renuncia del presidente, el vicepresidente y demás cargos, Áñez logró hacerse con el mando del estado boliviano, habiendo prometido convocar nuevas elecciones siguiendo el orden constitucional del país. A su vez, Áñez ha asegurado que, tras convocar las elecciones, no se presentará candidatura para llegar al poder por medio de las urnas.

Tras la renuncia del presidente Morales, miles de ciudadanos salieron a las calles de La Paz para exigir justicia y clamar su oposición ante el supuesto golpe de estado perpetrado por Áñez. Los policías bolivianos, al igual que sucede en Chile desde hace semanas, están ejerciendo una fuerte represión contra los manifestantes. Hasta ahora, la cifra asciende a 23 muertos y 715 heridos, lo que certifica una de las más graves crisis políticas a nivel nacional.

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El gobierno de facto encabezado por Áñez ya ha comenzado su labor, autorizando el uso de la fuerza letal contra los manifestantes, lo que supone armas de fuego, y eximiendo a las autoridades de las responsabilidades penales en la represión de las movilizaciones mediante un decreto aprobado hace escasos días.

Este decreto llega tras eventos como el acaecido en Cochabamba, donde murieron 18 manifestantes por heridas de bala. El Defensor del Pueblo en la región, Nelson Cox, no dudó en calificarlo de “acción desproporcionada”.

En los últimos días, Evo Morales ha viajado a Cuba, en lo que ha calificado como un viaje temporal por motivos de salud. El expresidente boliviano, según las fuentes, se encuentra preparando su definitivo traslado a Argentina, donde será capaz de mantener contactos más estrechos con dirigentes de su partido. De cara a las próximas elecciones convocadas por el gobierno actual, Morales desea estar cerca de los miembros de Movimiento al Socialismo. Según las fuentes consultadas, el exvicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, haría lo propio trasladándose a Argentina.