A todos nos suena el nombre de aquel club que viajaba a disputar un partido y que acabó estrellándose en un accidente aéreo trágico. No faltaron las muestras de cariño y afecto en el mundo del fútbol; pudimos ver a el exfutbolista Carles Pujol en el multitudinario funeral que se realizó en el Arena Condá, estadio del Chapecoense, rodeado de muchas otras personalidades del mundo del fútbol y del deporte lamentando la enorme pérdida humanitaria que sufrió el club brasileño.

Como pasa en muchas ocasiones, todos nos hicimos un poco del Chapecoense y, aunque no siguiéramos los partidos como los de nuestro equipo del alma, les deseábamos siempre lo mejor a los muchachos que llevaban puesta la camiseta blanca y verde. Lamentablemente el equipo no ha podido salvarse en esta edición de la competición doméstica y ha acabado por descender a la Serie B brasileña.

Los 28 puntos que han conseguido sumar en 35 jornadas no han sido suficientes como para mantener la categoría y a tres jornadas de que finalice la competición, el equipo ya no tiene posibilidades matemáticas de salvar la categoría. Este descenso se fraguó por completo cuando el Chapecoense salió derrotado del último encuentro liguero disputado: un 0-1 ante el Botafogo les enviaba directamente a la segunda división.

El 28 de noviembre, pero de 2016 se producía el terrible suceso que emocionó al mundo. El vuelo 2933 de LaMia se estrelló en la aproximación del aterrizaje dejando un balance de 71 fallecidos.